2 may. 2012

Leche de espinas

III

Una espina
nace en la lengua
y ya un tajo
abre el paladar.

Lo demás es sabido
balbucear del hombre
la sangre del silencio.

Decir límite
y estampar un odio.

Decir despedida
y colorear el aliento.

El ojo es el nervio
auditivo. Ver la punta
de la espina, verla
en su rasguño
de garganta.

Lo demás es sabido
manchar el hombre
el mundo y simular
las formas. 



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