2 may. 2012

Leche de espinas

IV

Jugaba 
 tenaz como el vacío
a dibujar formas 
sin levantar el lapiz.

Tremendo
era el momento 
cuando luego de 
innumeables yerros
lo lograba.

Tremendo y horroroso por dos motivos:
ya no tenía memoria del cómo
ya no tenía ansiedad de formas.

Ahora pienso
que todos los objeos 
estan diseñados
vinculados marginados
por una sola linea
dibujada hasta mis ojos
sin levantar la mano
y sin detenerse
en mi
como un lenguaje.

Leche de espinas

III

Una espina
nace en la lengua
y ya un tajo
abre el paladar.

Lo demás es sabido
balbucear del hombre
la sangre del silencio.

Decir límite
y estampar un odio.

Decir despedida
y colorear el aliento.

El ojo es el nervio
auditivo. Ver la punta
de la espina, verla
en su rasguño
de garganta.

Lo demás es sabido
manchar el hombre
el mundo y simular
las formas.