29 nov. 2014

Poemas de Philip Larkin*



Carretera cortada

Desde que acordamos dejar que la carretera entre nosotros
cayera en desuso,
y tapiamos las verjas, plantamos árboles para ocultarnos,
y desplegamos todos los  agentes erosionadores del tiempo, 
el silencio, el espacio, y los desconocidos... nuestra negligencia
no ha surtido mucho efecto.

A lo mejor hay hojas sin barrer; nadie siega el césped;
no hay más cambios.
Tan claro se ve, tan despejado, que esta noche
no sería extraño recorrer ese camino, 
y aún estaría permitido. Día llegará 
en que el tiempo nos derrotará,

y esbozará un mundo en el que no haya carretera
entre tu y yo; 
ver surgir ese mundo como un sol frío, 
que recompensará a otros, es mi libertad.
No impedirlo es ver cumplir mi voluntad.
Desearlo, es mi mal.




Lugares, Amores

Todavía no he encontrado

el lugar del que pueda decir
este sitio es mío,aquí me quedo;
y tampoco a esa persona especial
que enseguida reclame
todo lo que tengo,
incluso mi apellido;

encontrar eso parece demostrar

que no quieres decidir
dónde construir, ni a quién  amar;
les pides que te rechacen
de manera irrevocable,
así no será tu culpa
si la ciudad te aburre
o la chica es imbécil.

Y al no encontrarlos, sin

embargo, te obligas a actuar
como si lo que tienes
en realidad te encantara;
y mejor no pensar
que todavía podrías descubrir
a los hasta ahora innecesarios:
tu lugar, tu pareja.


Versos sobre el álbum de fotos  de una joven 


Al fin sacaste el álbum, que, una vez
abierto, me dejó estupefacto. ¡Todas tus edades
en mate y brillo sobre las páginas negras!
Demasiado dulce, demasiado indigesto
:

me ahogan esas imágenes tan nutritivas.

Mi ojo giratorio va de una pose a otra:

con trenzas, agarrando un gato reacio;
o con pieles, una encantadora licenciada;
o levantando una gruesa rosa
bajo un espaldar, con un sombrero de hombre

(un detalle perturbador, por varios motivos):

de todos lados escapas a mi control,
sobre todo acompañada de esos inquietantes individuos
que campan a sus anchas en una época anterior:
yo diría, querida, que no son de tu clase.

Pero ¡oh, fotografía! ¡No hay otro arte
tan fiel y decepcionante! Registra el tedio
como tedio, y las sonrisas forzadas
como fraudes, y no censura imperfecciones
en forma de tendedero o algún anuncio.

Pero muestra renuente al gato, y sombrea

la papada cuando aparece, ¡cuánta gracia
derrama en tu cara la inocencia!
¡Hasta qué punto nos convence
de que eres una chica real en un lugar real,

en todos los sentidos empíricamente cierta!

¿O es sólo el pasado? Esas flores, esa verja,
esos parques y coches entre la niebla, afligen
tan sólo porque ya no existen; me encoges
el corazón por parecer de otra época.

Sí, cierto; pero al final, seguramente, lloramos
no sólo por la exclusión, sino porque eso
nos permite llorar. Sabemos que lo que fue
no nos incitará a justificar
nuestra pena, por fuerte que gritemos

en el abismo entre ojo y página. Y así
te lloro (sin que vaya a tener importancia)
al verte en equilibrio sobre una bici contra una cerca;
me pregunto si advertirías el robo
de ésta en bañador; condenso, en suma,

un pasado que ahora nadie puede compartir,

tanto da a quién pertenezca tu futuro; calmo e insípido,
te contiene como un cielo, y tú permaneces
en él invariablemente hermosa,
con los años más pequeña y más nítida.



*Philip Larkin, Inglaterra, 1922-1985. Los poemas fueron extraídos del libro "Engaños", en "Poesía Reunida", Editorial Lumen, traducción de Damián Alou.






18 feb. 2014

Poemas de Lawrence Farlinguetti*


La calle larga

La calle larga
que es la calle del mundo
pasa alrededor del mundo
está llena de gentes de todo el mundo
para no mencionar todas las voces
de toda la gente 
que alguna vez existió
Amantes y llorones
vírgenes y dormilones
vendedores de fideos
hombres sandwich
lecheros y oradores
banqueros sin carácter
frágiles amas de casa
enfundadas en nylon
desiertos de publicistas
manadas de potranquitas
saliendo del secundario
multitudes de universitarios
hablando hablando hablando
caminando sin rumbo 
o colgándose de las ventanas
prestando atención
a lo que sucede en el mundo 
donde todo sucede
tarde o temprano
Y la calle larga 
que es la calle más larga
de todo el mundo
pero no tan larga
como parece
pasa de largo
a través de todas la ciudades
y de todos los paisajes
baja todos los callejones
sube todos los boulevares
atraviesa todos los cruces de caminos
cruza luces rojas luces verdes
ciudades bajo el sol
continentes bajo la lluvia
hambrientos Honkones
las tierras yermas de Tuskaloosa
los Oaklanes del alma
los Dublines
de la imaginación
Y la calle rueda y rueda
es un enorme tren a vapor
traqueteando alrededor del mundo
con sus pasajeros llorando a gritos
y bebés y canastas de comida
y perros y gatos
y todos ellos imaginando
quién es el que estará en la cabina
conduciendo el tren
si alguno
el tren que circula alrededor del mundo
como un mundo en movimiento
todos ellos pensando 
simplemente qué sucede
si algo
algunos sacan medio cuerpo
por la ventanilla
miran hacia adelante
intentan ver al conductor
en la cabina 
de un solo ojo
tratan de verlo
vislumbrar su rostro
cuando giran en una curva
pero nunca lo lograrán 
a pesar que en ocasiones
da la impresión
que lo lograrán
La calle se sacude
el tren sigue girando
con sus ventanas alzándose
sus ventanas las ventanas
de todos los edificios
en todas las calles del mundo
rodando
a través de la luz del mundo
a través de la noche del mundo
con faroles en los pasos a nivel
perdidas luces centelleantes
multitudes en los carnavales
circos nocturnos
prostíbulos y parlamentos
fuentes olvidadas
puertas de sótanos
puertas no halladas
perfiles a la luz de los faroles
danzando ídolos pálidos 
mientras el mundo se etremece
Pero ahora el tren llega
al tramo solitario de la calle
la parte de la calle
que circunvalo  los lugares
solitarios del mundo
Y este no es el lugar
donde cambiarás de tren
abordando el Expreso
a las playas de Brighton
Este no es el lugar
donde se pueda hacer algo
Esta es la parte del mundo
donde no se puede hacer nada
donde nadie hace nada
nada en eabsoluto
Donde nadie está en ningún lugar
nadie está en ningún lado
excepto vos mismo
Ni un espejo 
para duplicar tu soledad
Ni un alma
sólo la que te pertenece
tal vez
o incluso quizás
ésa no esté allí 
tal vez
no te perteneces
tal vez

porque estás 
lo que se dice muerto
has llegado a tu destino
                             Descendé.


Perro

El perro trota libremente por la calle
y ve la realidad
y las cosas que ve
son más grandes que él
y esas cosas que observa son su realidad
Borrachos en los portales
lunas en las copas de los árboles
El perro trota libremente a través de la calle
y todas las cosas que ve

son más pequeñas que él
Pescado envuelto en papel de diario
Hormigas en los agujeros
Pollos en una vidriera del barrio Chino
sus cabezas a una cuadra de distancia
El perro trota en libertad por las calles
y los olores que percibe
poseen el propio aroma de su cuerpo
El perro trota libremente por la calle
entre charcos y bebés
gatos y cigarros
salones de billar y policías
Él no odia a los policías
Él simplemente cree que no sirven para nada
pasa frente a ellos
y también de las reses sangrantes
colgadas
frente al mercado de San Francisco
Él prefiere comer una vaca tierna
que las carnes de un policía duro 
aunque entiende que cualquiera de las dos
pueden saciarlo
Pasa frente a la fábrica de pastas de los Romeo
y de la torre Coit y del diputado Doyle
La torre Coit le inspira temor
pero el diputado no le mueve un pelo
a pesar de que ha escuchado cosas deprimentes
descorazonadoras 
absurdas
para un joven cachorro triste como él
para un perro serio como él
Sólo que él posee un mundo libre propio
Sus propias pulgas
No le pondrán bozal
El diputado Doyle
es para él
sólo una boca de incendio
El perro trota libremente por la calle
tiene su vida de perro y la vive
piensa en ella reflexiona
toca prueba
absolutamente todo
todo lo investiga
sin los beneficios del acto de perjurio
un verdadero realista
una historia verdadera para contar
una cola verdadera con la cual contarla
un verdadero perro vivo
vivo
democrático
que ladra
comprometido con la verdadera
libertad de empresa
que puede opinar acerca de la ontología
con algo que decir de la realidad
y cómo entenderla
y como observarla
Mira de soslayo al cruzar las calles
    como si estuviera posando
para una foto de la RCA
VICTOR
esperando el sonido
         la voz de Su Maestro
y se parece
a un gran signo de interrogación
penetrando
el gramófono gigante
de la enigmática existencia
que con su prodigiosa bocina hueca
aparenta siempre
estar listo
            para declamar
alguna
de sus VICTORiosas respuestas

                         a todo

Lawrence Ferlinghetti es un poeta y editor estadounidense, perteneciente a la generación beat. Nueva York, 24 de marzo de 1919. Los poemas fueron extraídos de "Blues de la procreación y otros poemas", Alcion Editora, traducido por Esteban Moore.