19 may. 2015

Y un día
tu cuerpo ya no
te maduró palabras

y supe la historia ciega
de tus manos y de tus ojos
el lado fijo de toda despedida

y el color opaco de las tazas
también supe y del azúcar
la dulzura y la temperatura justa
del agua en vaivén supe
y la renguera eterna de la mesa

y la memoria detenida
concentrada temblando
en cada borde del espacio.

Ese desayuno, el último
por cierto, tuvo después
muchos significados pero
sólo uno importante:

la muerte y el silencio
dan relieve a las cosas.





* de " Un cuerpo para tanta sombra", inédito.

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