28 ago. 2015

Límites a la "interpretación"*

"Las connotaciones son menos controlables que las denotaciones, lo que justifica que los abogados, los científicos y los burócratas no se sientan a gusto con ellas. Sin embargo, ¿no supone eso mismo un problema a los poetas? Si la connotación es una suerte de asociación libre,¿cómo puede un poema llegar a significar algo claramente? ¿Qué ocurriría si a mí el verso de Shakespeare «Shall I compare thee to a summer's day?» [«¿Debo compararte con un día de verano?»] me hace pensar irresistiblemente en plátanos fritos? La respuesta más directa a todo esto es que el significado no radica en asociaciones psicológicas. De hecho, hay un sentido en el que no tiene relación «psicológica» alguna. El significado no es un proceso arbitrario en nuestras mentes, sino una práctica social gobernada por reglas; y a no ser que el verso «¿Debo compararte con un día de verano?» pueda, plausiblemente, en principio, sugerir plátanos fritos también a otros lectores, no se puede considerar ese sentido parte de su significado.
[...]Se dan, desde luego, multitud de situaciones en las que la frontera entre las connotaciones públicas y las privadas es verdaderamente tenue. Pero a no ser que una connotación pueda existir plausiblemente para otra persona, tampoco podrá ser un significado para mí. Las erráticas asociaciones personales que vienen y van en nuestra mente mientras leemos "El rey Lear" son de interés para nuestro psicoterapeuta, no para el crítico literario. El significado no radica en tener imágenes en la cabeza. Puede disfrutarse de Blake o de Rilke sin tener ninguna".


*Terry Eagleton, "Cómo leer un poema".-
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