20 ago. 2016

Poemas de Romina Olivero*

María de las costuras
que levantaste tantos dobladillos  como yo
ojalá el viento
te acerque mi pedido
que no lo pierda entre los recovecos del barrio
es eso lo que pasa
                                    virgencita
es el viento
que se aburre
y
al final
una termina rezando
para nada.

****************************
Saludos desde el viaje


Envío amor de cenizas
y nube blanca
desde un Copahue de viento
y araucarias estoicas
que observarán este mundo
cuando la ceniza
sea yo.


*****************************
te regalo una de mis siete vidas de gato
yo no las uso
nunca me gustaron los felinos
cuidala igual
las tenía guardadas por las dudas
en un rinconcito
donde guardo todo eso

que me da miedo


********************************
Impuntual,
siempre impuntual
espero cansada
que el reloj se acostumbre
a esta espera constante
imagino motivos
el meñique nervioso en mi pelo

y
cuando el perro anuncia tu llegada
las puertas se abren solas
el aire empieza a circular nuevamente


trato  de conservar mi enojo









*Poemas extraídos del libro "Acá es así", el suri porfiado, 2016. Romina Olivero nació en Bahía Blanca y reside actualmente en Neuquén. Publicó junto a Carina Medina el libro de poemas "Creer o reventar", el suri porfiado, 2013.

15 jul. 2016

##3

con el tiempo comprendí
lo que odiabas cuando odiabas
las manchas de silencio
que tus gritos dejaban
en la piel
de la siesta

con el tiempo supe este fino simulacro
de tumba que te ahoga
y que sin embargo como un
castigo mítico te obliga  
a respirar a vociferar  palabras
desarticuladas madejas de ruido
el ímpetu de muerte que tenías
por modo de nacer

eso odiabas
la cantidad de silencio
en tu lenguaje de ruidos

##4

espinas te nacen
en la árida lengua
que te habla muda
sobre tu paladar
aullido del viento
te nacen espinas

de esa ignorada
balbuceas la sangre
el cuerpo balbuceas
de la que clama
en vos sin ser nadie

la espina es
la lengua que cruje
en tu garganta
la voz confusa
estallando
sobre espejos sordos


2 jul. 2016

##2

la corrosión  de los tejidos
y la sangre te vuelven sombra
huérfana sombra en la noche
sin saber qué madre
te alimentó en su vientre
qué madre
tejió con sus líquidos
esta pregunta que ahora
te mastica desde el tuétano
a punto tal que huérfana
como te nacieron sombra
lloras un clamor
desconocido un ruego
dirigido al vacío
sombra ya sin luz que te dibuje
un contorno parecido a alguien
madre eco ya sin voz que pronuncie
tu nombre y resuene el oleaje
visceral del vientre que habitaste
un llamado hondo como la garganta
ahogada seca oscura de la noche
tu nombre en la boca del vacío
una vez siquiera para detener
el silencio la corrosión
de todo vínculo

3 jun. 2016

##1

a esa laguna verde
oscura volveré una
y otra vez
a esa laguna oscura
cuyo fondo nunca vi
ni veré una y otra vez
volveré y volveré
a hundir los pies
en el blando barro
blandísimo de la verde
laguna y oscura volveré
a ser poseída una
y otra vez desde los dedos
de los pies filtrados por el barro
fondo de la verde y oscura
laguna a la que volveré
una y otra vez a pararme
agua verde en la cintura
en el fondo que me reclama
oscuro y al que pregunto
una y otra vez quién
soy quién me hunde en el oscuro
barro de esa verde laguna
a la que una y otra vez
volveré

14 may. 2016

#13

el espejo erosiona piedras

mi memoria es un espejo
mis ojos son de piedra

#12

algo busca

la huella del beso clave
la presión laxa de una caricia
la paz el sabor dulce
de los veranos el miedo
a la soledad la soledad consumada
el deseo al reparo de los ojos
el reverso de una matriz
la humedad corrosiva
del llanto el indócil caer
de una rama el sol
el tono grave la penitencia
el ronquido de las rebeliones
degollando los sueños los sueños
desangrándose de rodillas bajo la luna
un padre impartido una parturienta

algo busca la mujer al rozar
su mano como ala de pájaro
sobre la cara en flor
de su trémulo hijo

Apunte crítico: el lugar de la voz poética.

La voz poética tiene dos caras: por un lado el lugar de enunciación desde el cual dicha voz se enuncia y produce su enunciado. Del otro lado, el lugar de enunciación desde el cual dicha voz enuncia los posibles sentidos de ese enunciado. Escritura y lectura son caras de la misma moneda: la voz poética. Por ello, un poema puede producir afinidades que en el momento de la escritura no se habían manifestado pero que al momento de la lectura surgen. Escribir un poema y corregirlo son acciones que se realizan al mismo tiempo pero en espacios  diferentes.

10 may. 2016

#11

sombras caen de tus ojos
clamorosas  innombrables 
sombras que se estampan
en el espejo

cuando preguntas
qué son esos borrones

mienten y 
acusan de tristes
a tus ojos

no lo sabés aún
pero esas sombras
prueban la existencia
del invisible sol
que te quema 

y eso es lo único
en el mundo
que no te deja
dormir

25 abr. 2016

#10

te buscas mujer 
descubrís un gesto
un modo de mirar
que siendo tuyo
te es ajeno

mujer 
anudas una tristeza
desde tu ventana miras el mar
como si fuera mujer
un padre muerto 

cuando lloras
tus palmas modelan mujer
el barro húmedo de la ausencia

el sol miente las  sombras
miente la luz en los espejos
te sabes otra mujer
sin saberte verdadera

que más te queda mujer
tu cara de hija
que nunca fuiste
y los silencios

#9

esta tarde amarilla
el viento mutila sombras

y te oigo
en sus gritos irreparables
te oigo

repetis la vez de los cañones
en las calles del barrio apuntando
a las puertas de las casa ¡eso es
Perón¡ decías una y otra vez

esta tarde amarilla
el viento mutila sombras

yo espero deje intacta
esa tu voz de sangre
brillando en el silencio

y sonando en el odio

#8

te veo en estos días
como se mira el mar
desde el muelle

lo supiste
no habrías de ser
madre nunca
desde el útero nunca

un solo hombre te paseó
por los pasillos vacuos
del coito
donde te penetraron llagas
remedando espermas

no habrías de ser madre
con ese hombre lo supo
tu útero dentado
regado de sal

y aún así
fuiste madre
ahora que te veo hamacar
los paso de la tarde
encarnada en hijos de otras

criaste mujer criadora
a todos los que te fueron
ordenados

asintiendo
toda la vida asintiendo
como asienten los barcos

anclados en un puerto

23 abr. 2016

#7

antes tu voz me dio terror así
en los elogios como en el desprecio

te ven ahora
mis ojos

lunas flotando azarosas
mis ojos con nauseas
sobre las caras

mis ojos susurrantes
por los rincones
de tu agonía

mis ojos perseguidos
te ven ahora

antes fui yo
carne para tus dientes
de viento y ser visto

era ser devorado

#6

una mosca ama a otra
sin dejar de batir sus alas

la noche es una mosca libidinosa
montada sobre mis párpados

querer dormir y sentirte rondar
como un zumbido de tormenta
de insectos de luz y calor

#5

la última lluvia
del verano cayó en otoño

hay cosas tardías que llegan
en el momento justo pensé

hoy me sorprendió tu demorada
muerte de hace dos años 

me golpeó la cara como las gotas
de esta inesperada pero previsible
tormenta y eso que

siempre supimos
cómo ibas a terminar

#4

cree morder en mi
la genealogía de sus amores
sin embargo devora
pura materia en insípida
descomposición 

el último rebote
de un eco sin memoria
ya del grito

#3

puedo para curarme
balbucear tu lengua
de pasionaria furiosa

sin renacer tu voz ajena
como el color de las cosas

mi salud es esta avidez
de oirte florecer y enredar
las horas con tu vivo
incomprensible follaje

en las primaveras diarias
del cuerpo y sus contornos

#2

sin haberme visto
claramente jamás
vas a recordarme

soy la que no sos
muerta dentro
de tu vida y
esperando nacer
al momento
de tu muerte

vas recordarme nebulosa
cuando disemines tu memoria
vaya a saber en qué conversación
fértil para esconder ausencias

nadie te creerá
el odio o el alivio


y entonces temblarás
desde el centro hasta tus límites

temblarás
como tiembla el mar
penetrado por la piedra

#1

aquí estoy
frente a vos
bajo qué nombre
no importa

basta con que no creas
en mí un cuerpo
propicio para tu ansia vital

ni rasgues mi sombra
como quien escarba la tierra
para situar sus muertos

solo estoy aquí
frente a vos


10 mar. 2016

"El silencio tiene acción..."

"... el más cuerdo es el más delirante" siguen los versos de Charly en "Raros peinados nuevos" ese manifiesto juvenil a la salida de la dictadura, que reclamaba a gritos una nueva voz que se reconocía en la violencia y en la soledad, pero que no se inmovilizaba ante el opresivo entorno. El disco completo de García, estamos hablando de Piano Bar del año ´84, escenifica la tensión entre grito y silencio, y reconoce en los ruidos, las interferencias, los alaridos, y los estruendosos engranajes de la soledad la carga positiva del silencio: la acción, no silenciosa, sino oculta en el silencio. García nombra al silencio como campo de operaciones en el que se desarrolla la lucha por la libertad. De algún modo, el silencio es uno de los estados de la libertad.
Exactamente diez años después es otro náufrago del lenguaje el que adjudica acción al silencio. En el disco Espiritango, tal vez una de las producciones más poéticas que haya dado nuestro rock, Palo Pandolfo sugiere: "Si querés despertar los salvaje que hay en vos/ para que se duerman los sombras del silencio/ tocame".
La canción puede ser leída como una teoría de la sensualidad, haciendo énfasis en la materia, materializando el eros recluido por las convenciones sociales. El cuerpo es un territorio cuyo tacto salva de la muerte y exorciza los mecanismo de la represión, esas sombras que vociferan en el silencio, y adormecen el lenguaje de la sexualidad. El silencio mantiene su caracter de terreno de operaciones, pero ahora, despliega una acción represiva. La culpa es la materia de estas sombras, la representación de las prohibiciones. Si García reclama buscar en el silencio la liberación, Pandolfo ubica allí los mecanismo prohibicionistas. Pero ambos lanzan su poética a la búsqueda del sentido del silencio. 
Entre estos dos hitos se inscribe, cronológica y semánticamente, "El rito", la canción que Soda Stereo edita en 1986 en el álbum Signos. Un amor patológico, a caballo entre lo prohibido y lo permitido, que reflexiona acerca de las estrategias de construcción del vínculo amoroso. En esa dinámica del sujeto cuya búsqueda oscila entre la legalidad y la ilegalidad, la devoción y la indiferencia, el silencio aparece como una especie de trinchera. Un lugar de enunciación desde el cual descifrar las condiciones de la conquista: el enigma del rito del amor. Silencio, sí, pero silencio táctico para desenmarañar la serie de síntomas que se adjudican a la obsesión  y avanzar en una nueva serie de acciones aceptables. 
Los sentidos de cada una de estas canciones se cruzan para negar la metáfora que iguala el silencio al vacío. La consecuencia no es tanto visibilizar al silencio como espacio habitable, como lugar de enunciación, sino denunciar la falsedad de esa metáfora, lo tendencioso de esa metáfora.  
La actualidad, los debates de la actualidad y sus cristalizaciones discursivas nos permite retomar esa disputa simbólica por el sentido del silencio. 
Desde que Macri es presidente, cualquier intercambio de ideas sobre las decisiones concretas del nuevo mandatario debaten en realidad sobre el silencio. Pareciera ser que, lejos de una disputa acerca del sentido del fluido discursivo, acerca de su verdad o pertinencia, la lucha se orienta a instalar un sentido al silencio. Entonces, el debate político se ha desplazado y  ha dejado lugar a políticas discursivas sobre el silencio, entiéndase: lucha de poder para instalar un sentido al silencio.
Quienes hoy HABLAN de corrupción son rápidamente SILENCIADOS: porque si hasta hace poco permanecían CALLADOS, ahora no tienen autoridad para hablar. El silencio es el lugar de la represión, de la condena. 
Quienes hasta hace poco se rasgaban las vestiduras en nombre de la República y VOCIFERABAN desaforados por un país sin grietas, hoy permanecen en un proverbial SILENCIO ante medidas discriminatorias y estigmatizante. El silencio es el lugar de la indiferencia, de la complicidad.
El silencio es así transformado en un lugar de enunciación en cuyo terreno se produce la lucha por un sentido determinado. El fluído discursivo apunta a imponer un sentido al silencio, más que a la palabra, más que a los enunciados. Se habla no para salir del sino para intervenir en EL SILENCIO.
No es descabellado pensar en el sentido del silencio, desde el momento que el lenguaje se vale de silencios para su significaciones. No es descabellado observar la importancia del silencio en campos  aparentemente distantes.
Poesía y música operan sobre el silencio como un modo concreto y fundamental de constituirse como prácticas culturales. La ejecución de un poema no descarta al silencio como un espacio vacío, sino que lo incorpora: el ritmo de un poema se construye a base de silencios. El silencio es un elemento que garantiza el sentido en un poema. Hay una necesaria relación entre palabra y silencio para producir el ritmo. Gráficamente, los signos de puntuación son un modo de estructurar el silencio, sin embargo, sabemos que en poesía los silencios se pueden lograr de otro modo: combinatoria de acentos, cortes y encabalgamaiento de versos, extensión de los versos. También es notorio que esa combinatoria de palabra y silencio determina la respiración de la voz poética.
En música, sucede algo similar. Si pensamos en el funk, es posible observar allí una preocupación por hacerle lugar a los silencios, el groove (el ritmo) del funk consiste en lanzar una serie de sonidos interrumpida irregularmente por silencios de irregular extensión: la base rítmica de las banda de funk (bajo y baterías) es transparente en este procedimiento. No es casual que Miles Davis, tal vez el que vuelve significativos los silencios en el jazz, haya orientado su carrera hacia una mixtura entre jazz y funk a partir de escuchar Funkadelic o Slide & the family Stone. Un dato más: Fabián Casas, escribiendo sobre Led Zeppelin, reivindica la tarea de su baterista John Bohan: "Fijate en Bonzo, le dije, para mí su percusión  fue la puntuación de Zepp. Para un escritor, le dije, la puntuación es una decisión ética. Tiene que ver con su respiración y no con lo que manda su gramática". La puntuación, es decir, la distribución de los silencios es una cuestión ética. No hay reglas discursivas que sirvan para explicarlas, ni en poesías, ni en Zeppelin ni en el funk. Tampoco en la cultura o en la política. Los silencios y sus sentidos emanan de una ética. Los silencios, el sentido de los silencios, es autónomo de reglas preestablecidas: se construyen a medida que se construye el discurso, sea este poema o debate, bajo o batería. Y ese sentido, no es aleatorio ni casual es consecuencia de disputas históricas bien concretas y responden a la construcción de una ética, es decir, a la construcción de conductas políticas, estéticas y culturales.
Pienso en Bukowski y pienso en Olga Orozco, como dos experiencias extremas de cortar los versos, como dos experiencias extremas del silencio. Sin embargo, tan cercanos en la, si cabe, electrificación de los versos. En lograr esa alta tensión  que obligan a apretar las mandíbulas para soportar la intensidad de su lectura. Uno con una sucesión rítmica de versos breves, ínfimos que agitan la respiración, que entorpecen la lectura, que enervan el sentido, y otra, con extensos versos de respiración apretada que ubican al silencio en el orden del deseo, uno anhela que finalice el verso, como una necesidad semántica. Es la palabra el material conducente, pero  es el silencio el que carga de tensión esos versos. Como son los silencios en la batería de Zeppelin o en los bajos del funk, los que proveen el sentido al ritmo.
Toda esta vuelta para decir, que no es de despreciar la disputa por el sentido del silencio, que no es menor la lucha por imponer un significado al silencio, porque en definitiva, es el silencio el que marca el ritmo de los discursos, su capacidad de conmover, de convencer, de persuadir. No es una perdida de tiempo intervenir en la lucha por el uso de los silencios. No callar, es asumir un rol en la construcción del silencio.








2 mar. 2016

“El viento viene, el viento se va”, o el punk del altiplano.

Se sabe: Manu Chao tiene una larga trayectoria como músico, fortalecida en estos últimos diez años por su tarea de trovador. Guitarra y voz, más un mensaje sostenido por la crítica social forjaron el camino,  digamos, latinoamericanista, del artista franco –hispano. Aunque si bien es este costado el que más ha calado por estos lares, hay que recordar que su Mano Negra, ya había incursionado en la reivindicación de temas y ritmos tradicionales de la Europa peninsular, y en aquellos no tanto, mixturando rumbas con punkrock.
Su visita a Comodoro fue la oportunidad para que muchos seguidores veamos por primera vez eso que ya sabíamos por relatos de otros: la energía en vivo, el compromiso social, la heterogeneidad de su repertorio, la justeza de sus arreglos instrumentales, la sensibilidad y la fiesta. Lo dicho por tantos, vivido por algunos, ahora nos tocó a nosotros.
Más de 7 mil personas asistieron a ese Predio Ferial que no se llena nunca, aunque dicen que hace un tiempo una banda local logró la epopeya de tocar a sala completa allí. Más de tres horas de recital para algunos, aquellos que pudieron aguantar la intensidad de la seguidilla de canciones sólo interrumpidas por la participación de un grupo de militantes que se expresaron en contra de la megaminería.
Es el reggae y el ska la base sonora de la banda. Una especie de carretera rítmica construida bajo las normas tradicionales de esos dos estilos,  sin baches ni lomos de burro,  con la suficiente consistencia para soportar los berrinches punk que transitan, unos tras otros, sin colisiones. Y es entonces, cuando ese sostén de trova de fogón, con reminiscencias pero sin énfasis en lo folclórico,  es tomado por asalto por los raudos sonidos distorsionados que circulan en esa ruta como encloquecidos conductores.
Mad Max de los sonidos, la banda de Manu Chao no pasea, como una familia de turistas mirando el paisaje, sino que avanza veloz, potente, deseando casi patológicamente el riesgo de las curvas y retomes para empezar una nueva canción sin aún desacelerar de la anterior. En Mad Max, la estrategia es la colisión, la metodología la persecución. En eso se parecen: Manu Chao es un permanente “a punto de colisionar” que lleva las pulsaciones a una velocidad de adrenalina. De hecho, es el ritmo que parece perseguir, el de la intensidad constante: golpes con el micrófono al corazón, no para reproducirlo sino para interpelarlo a acelerarse.
El punk, velocidad y simpleza mediante, es el producto final. Dirán que el punk es otra cosa, más guitarra, menos despliegue escénico, descomprometido. Pero es innegable, en principio, que en la familia de la repetición rítmica  de acordes más o menos rápidos, más o menos espaciados,  conviven el reggae, el ska y el punk.
En el recital de Manu Chao, el punk estaba ahí: en la entrega del cantante, en la violencia de la guitarra, en el intercalado y monótono golpe de platillos y tambores. El resto de los instrumentos, el bajo y los vientos, son el anclaje en aquellos ritmos folclóricos que ofician, precisamente, de base.
“El viento viene,  el viento se va, por la carretera” acaso pueda ser leído como el arte poética de esta banda de forajidos que transitan, como los de Mad Max, en caminos de infinita tristeza, por inacabados, por recorridos y, paradójicamente, por solitarios.
Pocas bandas no catalogadas como punk, realiza el punk como Manu Chao en un sólo track de canciones semejantes a un tren que vemos pasar temerosos y al cual nos trepamos, durante más de tres horas, para circular por el infinito a una velocidad de pulsaciones inéditas para el trajín normal del ser humano.
Habrá una tradición punk en que no figurará jamás Manu Chao, pero habrá otra tradición en que la trova viaja a altas velocidades siempre a punto de chocar llevándose todo puesto y disputándole a la naturaleza el ritmo cardíaco, y ahí sí encontraremos a este músico inaudito, a este punk del altiplano. 



Manu Chao, Predio Ferial Comodoro Rivadavia, Chubut, 29/2/2016.